EL RINCÓN LITERARIO: 5, 6, 7 TO YOUR HEART

 




Tiempo de calidad con mi Roommate


*Narrado por Killua*


Era un viernes por la noche y como no tenía ganas de salir a divertirme a algún bar todavía, me lancé en el sillón donde estaba sentada Pirika chequeando su teléfono. Generalmente cuando hago eso es para molestarla, pero en esta ocasión no se inmutó, solo se volvió a acomodar.

¿Estará bien? Quise acercarme a ver lo que estaba haciendo, y sin levantarme, me fui arrastrando hasta quedar casi en su regazo. Su cara se veía compungida.


- ¿Quién te invitó a salir ahora? – Deduje que su expresión se debía a algún pretendiente salvaje que apareció para invitarla a salir, y, que desde luego rechazó. Es extraña Pirika, si una chica me invitara a salir a algún lado, no me haría tanto de rogar.

- Hmmm... nadie. No es nada – Oh, señorita, tu rostro dice lo contrario. Tú no sabes mentir.

- Si no me quieres decir no hay problema... - Vamos, muerde el anzuelo. Yes, sintió culpabilidad y se está acomodando para dejarme acostar en su regazo.


Momento, ¡¿Desde cuándo tenemos tanta confianza?! Me paré súbitamente, para mirarla a los ojos desde una altura similar.


- Lo que pasa es... - Busqué su mirada, pero ella se escondió a través de su teléfono. Parecía que estaba observando una conversación con alguna persona... - Una amiga me está invitando a salir... Y es complicado...

- ¿Qué tiene de complicado? – Pregunté interesado. Si necesita ayuda, acá estoy disponible.

- Quiere juntarse para celebrar la llegada de otra amiga... de su luna de miel.

- ¿Y?

- Yo no sabía que se había casado.

- Pirika, tienes que explicarme bien porque no entiendo estas cosas femeninas...


Luego de una pausa, me explicó:

- Es como si tu mejor amigo se hubiera casado y no te invitó a su boda, e hizo creer a todo el círculo de amistades que comparten que no apareciste porque estabas ocupado... - Oh, ahora entiendo y también me dolería, así como se nota en tus ojos.

- ¿Eso te pasó verdad?

- Sí. – Dijo secándose las lágrimas. – Lo más increíble es que todavía la quiero mucho... Pero bueno, no quiero generar más dramas entre nosotras, así que prefiero seguirle el juego de "mujer ocupada".

- ¿Pelearon antes? – Se sorprendió por lo que dije – Digo, no entiendo un comportamiento de ese tipo sin que hubieran tenido roces anteriormente.

- Sí, pero eso fue hace años. No creo que todavía esté molesta por esa estupidez.

- Si aún la recuerdas debe ser porque sigue ahí... - Canturrié mirando hacia el televisor que estaba apagado.


Pirika solo se encerró en sí misma, y no habló por varios minutos. Diablos, sé lo que siente, lo único que quiere en este momento es desaparecer de la vista de todos.

- Ok, entonces salgamos nosotros.

- ¡¿QUÉ?! – Bien, salió de su auto-encierro.

- Te invito a salir, ¿Vamos a mi bar favorito?

- ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? – Pirika se empezó a sonrojar de la nada. Adoro eso de ella.

- No quiero que te deprimas y cuando vuelva te encuentres rodeada de hongos o peor, con las muñecas cortadas.

- ¡Yo no hago eso! – Se indignó mi tierna roommate.

- No me interesa, solo salgamos. – La tomé de los brazos y la llevé a las escaleras. – Ponte algo más decente para ir, te espero acá.


Salió al rato, con un sweater largo y rayado, de colores rojo y negro y unas calzas ajustadas negras. Diablos, son mis colores favoritos y le quedan bastante bien.


- ¿Entonces, quieres divertirte conmigo? – Lo dije especialmente para provocarla y lo conseguí. Frunció su boca y sus ojos afilados me clavaron cuchillos en mi espalda.


Salimos en mi auto, y le fui contando sobre mi bar favorito: es íntimo, divertido, tiene música en vivo de vez en cuando y muchos videojuegos. Me sorprendió gratamente que ella lo conociera, y se emocionó que por fin tendría la oportunidad de ir. En cuanto llegamos, el ambiente animó a mi roommate, y escogimos sentarnos en el fondo del recinto. Nos llevaron unas bebidas y comida ya que salimos sin cenar y ciertamente no deseo emborrachar a Pirika. Sentados en unos sofás, casi uno al lado del otro, decidimos jugar un videojuego de peleas, que son los favoritos de ella, y, aunque no estaba acostumbrada a jugar con un control, se entretuvo bastante conmigo.

Al madurar la noche, mi roommate cambió súbitamente de actitud: De un momento a otro me miró cuando ganó un round, y casi descompuesta trató de concentrarse nuevamente en el juego, sin embargo su concentración flaqueaba. Parece como si hubiera visto un fantasma, o un ex.


- ¿Cuál es la probabilidad de encontrarse con las dos personas que menos querías ver en un bar temático? – Me preguntó nerviosa.

- Podría sacar el cálculo, pero me imagino que no viene al caso, ¿Dónde están? – Pausé el juego, haciendo como que sacaba el celular por una llamada telefónica.

- Detrás de ti, en la barra. Acaban de llegar. – Puse la cámara frontal para reflejar lo que había detrás de mí, y discerní entre la gente dos mujeres de estatura baja, una morena y una de cabello castaño. La primera más voluminosa que la segunda, pero tenían cierto encanto que hacía mirar a los geeks.


Nope, definitivamente no son mi tipo.


- ¿Las enanas morena y trigueña? – Susurré acercándome al oído de mi acompañante.

- Exactamente.

- ¿Quieres esconderte, huir...? – Ella me miró determinada, y me dijo que no estaba haciendo nada malo con salir conmigo, y que además se estaba divirtiendo.


En eso, aparece uno de los encargados del bar, e invitó a todo el mundo a participar del campeonato de Marvel v/s Capcom, lo cual automáticamente enciende los ojos de Pirika.


- ¡Participemos! – Dijo emocionada tomando mi brazo derecho, a lo cual accedí.


Mis personajes favoritos son del universo Capcom, así que quedé en ese equipo, en cambio Pirika se fue en el equipo híbrido. Avanzando en los juegos, quedé entre los tres mejores, no obstante Pirika cayó un poco antes, a pesar de que la estuviera animando. Se notó que se estaba divirtiendo, y aunque llamaba la atención de los concursantes y del público, sus supuestas amigas se fueron al segundo piso, donde tienen las máquinas de baile.

Aunque antes de irnos, no pudimos evitar que ellas se acercaran. Diablos, Pirika estaba muy incómoda con la situación, pareciera que no habla muy a menudo con ellas porque lo primero que hicieron fue preguntar por mí.


- Pirika, ¡Tanto tiempo! – La primera en abrazarla fue la de cabello castaño, y mi roommate fue sincera con ella y la apretó por largo rato.

- ¡Rôse! ¡Te he echado tanto de menos! ¡Cómo estuvo Italia! – La chica llamada Rôse le dijo que estuvo maravilloso, y atrás la morena observaba con cara de amargada, como si quisiera acabar rápido con ello.

- Nat, ¡Felicidades por tu boda! – Pirika abrazó a la morena, y ella fingió una sonrisa. – Lo siento por no poder acudir, he estado muy ocupada en mi nuevo trabajo.


No me di cuenta, prestando atención en Pirika, que su amiga la trigueña me estaba hablando.


- Hey, te estoy hablando, ¿Hablas español?

- Lo, siento, sí, este, hola, soy Killua.

- Rôse. – Me tendió la mano de forma estoica, como si fuera un padre que está conociendo al pretendiente de su hija. – ¿Qué eres de Pirika?

- Hem... - Sabía que las personas enanas eran intimidantes y directas, pero esto es demasiado.

- Mi roommate, te hablé de él, Rôse. – Intervino Pirika, y sus amigas me miraron de pies a cabeza.

- Nunca mencionaste el pequeño detalle de que es... bueno... - dijo la chica trigueña extremadamente bajita – "absurdamente hermoso".


¿Absurdamente hermoso? ¿Qué clase de cumplido es ese?


Pirika rio, sonrojada, y la otra amiga tratando de ser coqueta conmigo, lo afirmó, ¿No que se acababa de casar?


- Bueno, hay muchas cosas que no he mencionado, pero este no es el momento ni lugar para hacerlo. – Tomó de mi brazo y se despidió.


Sus amigas insinuaron que teníamos algo más interesante que hacer, y que por eso nos perdonaban, mas Pirika no permitió que se llevaran una impresión equivocada de nosotros. Les dijo que no es nada de eso, y que además ella era simplemente mi roommate, susurrándoles que lamentablemente ella no era mi tipo.

Mi tipo...


Yo... no te descartaría tan tajantemente.



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