EL RINCÓN LITERARIO: 5, 6, 7 TO YOUR HEART

 


El Baile de Pariston


Ya han pasado unas semanas desde que Gon, el mejor amigo de Killua fue de visita, pero todavía no entiendo a lo que se refería con su despedida...

- ¡Fue un gusto conocerte, Pirika! – Se despidió Ian junto con un abrazo, y una pequeña violeta que me dejó en el cabello.

- ¡Heey! ¿Qué crees que estás haciendo, jovencito? – Lo regañó Killua, revolviéndole su cabello puntiagudo y desordenado, haciendo que el pequeño Ian riera. – ¡No puedes tocar a una señorita así como así!

- Gracias por mantener la sonrisa de Killua, Pirika – Me dijo suavemente Gon, regalándome una cálida mirada y una palmadita en el hombro. – ¡Killua, suenas como Leorio! ¡Ha, ha, ha!

- ¡KHE! – Chilló el albino, totalmente choqueado por la sentencia de su amigo querido.

- Pffffff.... – Me reí tras acordarme en horas de trabajo de la reacción impactante de mi buen roommate.


- ¡Mujer! ¡Péscame! – Masculló mi primito favorito con los amigos más geniales que pudiera conocer. – El baile de uno de los accionistas más grandes de la Productora será este sábado, ¡Qué diablos haremos!

Mi primo cuando se desespera se le sale todo lo homo, y eso me hace reír más.

- No lo sé, Señorito Asistente, me imagino que debemos, no lo sé, tal vez... ASISTIR...

- ¿Además quién demonios hace un maldito baile en estos tiempos? – Se unió a nuestra conversación el Jefe.

- Suenas como un anciano, Jefe – Me burlé, solo para ver su reacción.

- Ustedes... dos... - Eddie se notaba un poco molesto – Préstenme atención. Pariston Hill es uno de los millonarios más excéntricos del mundo, y gracias a sus caprichos se ha hecho conocido como el Amo de los Lujos, ¡Si él quiere, puede teñir el mundo de oro y lo conseguiría!

Primito tiene un crush hacia el millonario al parecer.

- Pero tratar con él es un dolor en el trasero... Preferiría excusarme y esconderme en Aruba...

- ¡Pero sería una gran pérdida en mi evento si la joven promesa del espectáculo mundano no apareciera!


Escuchamos una voz despampanante, y miramos los tres atónitos a la figura que se aproximaba hacia nosotros. Un hombre delgado, de ojos brillantes y un traje lustroso, junto a una asistente bajita y de cabello verdoso que llevaba un abrigo de piel de lujo en sus manos nos saludó alegremente.

Nunca en mi jodida existencia había conocido a Pariston Hill. Asusta tanta irreverencia y excentricismo concentrado en un solo ser.


- ¿Qué... estás haciendo acá? – Preguntó impactado mi Jefe.

- Supuse que mi invitación no sería tomada en cuenta, a pesar de que está hecha delicadamente por finas manos artesanas... - Si Eddie era el rey del drama... este sujeto es ¡El Dios Supremo! – Así que preferí venir personalmente a invitarte a mi humilde Baile, celebrando mi cumpleaños...

- Hoo, no sabía que los monstruos celebraban sus cumpleaños... - El Jefe será sarcástico hasta el final de sus días...

- Además, - Qué bien, Pariston obvió el comentario del Jefe – Deseo conocer a la bella señorita que ahora es tu mano derecha en los negocios de Netero Producciones.

- ¿A mí? – Saqué mi cabeza escondida detrás del Jefe, que me tapaba de la vista del millonario.

- Por supuesto, mademoiselle – Hizo una leve reverencia. – Quedas cordialmente invitada a mi Baile. Igualmente esto va para el joven Zaoldyeck – Se dirigió a Killua, con una sonrisa enorme en su rostro, pero se notaba que era sobreactuada – À plus!

Y así como llegó, se fue, despampanante y fugaz, como un cometa cargado de brillitos. Eddie nos miró con un rostro pálido por el miedo...

- Ok, ahora estamos perdidos. Si ya Killua es un estorbo para lucir su elegancia... Que me imagino estará en algún lado...

- ¡Hey! – Refunfuñó indignado el Jefe.

- ¡Tiene que invitar personalmente a Pirika! Ella no se sabe vestir a ese nivel...

No sé si sentirme victimizada o agredida por el rubio desgraciado.

- Definitivamente necesitarás mi ayuda, querida, y la de Aisha también.

- Si Aisha me ayudará tengo una oportunidad para no sufrir tanto. – Le sonreí, demostrando que me gusta más la idea de su novia socorriéndome que él.

-De mí no te preocupes, ya tengo cubierto el traje. – Eddie miró repulsivamente a Killua – Alluka me hizo uno. – Levantó sus cejas en señal de satisfacción, y se marchó a continuar con sus deberes.


Ahora a mí me toca sufrir el doble, gracias a la intrépida escapada del Jefe. Y menos mal que teníamos poco trabajo, porque Eddie me secuestró los días que quedaban para el baile con el fin de "encontrar el atuendo perfecto para mí". Su novia no quiso quedarse atrás, y también fue con nosotros. Me llevaron a infinitas boutiques, todas costosas y más que exclusivas. Pero no me sentía a gusto con ninguno de sus vestidos.

- ¿Cuál se supone es la etiqueta en este baile? – Le pregunté agotada a Eddie.

- Te lo pondré simple: Tienes que verte elegante y glamorosa, sin rayar en parecer una princesa de cuentos de hadas.

Menos mal que una de las atendedoras de la última boutique que visitamos entendió que lo que deseaba ponerme era algo más cómodo, recatado, sin colores extravagantes o brillos y escotes pronunciados. Y fue a buscar el atuendo prometido a su bodega. Mientras esperamos a que volviera, quise indagar más en ese personaje, el Dios Supremo del Drama.

- Eddie, ¿Desde cuándo Pariston es el accionista más importante de la Productora?

- Déjame pensar – escrutó mi primo – Si mal no recuerdo, desde antes de que Killua fuera el Jefe, Pariston ya había puesto su dinero en la Productora. Solo sé que él y el antiguo Jefe se conocían de antes, nada más...

- Ya veo... - Respondí - ¿Y qué regalo le tiene la Productora?

- ¿Regalo?

- Sí, un regalo, ¿No es su cumpleaños?

Eddie me miró pálido. Lo había olvidado.

- Yo... - Balbuceó – Creí que solo sería una fiesta... y

- Creo que Pirika tiene razón – mencionó Aisha – Es un arma de doble filo su invitación al Baile. Tú sabes, amor: Fue personalmente a informarles, tal vez no solo para cerciorarse de que asistieran... Me pregunto si tendrá dobles intenciones, o espera algo de ustedes...

Tal aseveración hizo que nos pusiéramos más nerviosos. Eddie sin dudarlo llamó a Killua para saber qué opinaba, y, tal como yo me imaginaba, nos dejó solucionarlo bajo nuestro criterio. Maldito bastardo, ¡No quiere ensuciar sus manos!

Quedamos en ascuas: Además de que no tengo aún un vestido decente para la fiesta, tampoco tenemos un regalo... ¡Pero recordé a cierta amiga que me podría ayudar! Así que sin perder más el tiempo, tomé mi celular y me contacté con ella. Mel es una orfebre que trabaja con piedras semi-preciosas de todas formas y tamaños, ¡Las talla y entrelaza a metales, confeccionando joyas increíbles! Por suerte, ella tenía algo más o menos masculino que me podría vender como obsequio para el millonario excéntrico.

En cuanto terminaba de transar el pequeño negocio con mi amiga, la atendedora llegó con el vestido, y quedé encantada por cómo era. Incluso Eddie y Aisha se sorprendieron de su diseño, que lo denominaron vintage.

-Mel, necesitaré que me prestes joyas también. – Mi amiga río y dijo que para una orfebre como ella, era un honor participar en un evento de Pariston Hill, así que me prestaría todo lo que fuera necesario.

La noche de la gran velada llegó, y Aisha se encargó de arreglarme el cabello y el maquillaje, poniendo como broche de oro una pequeña flor roja en mi peinado.

- ¿Una flor?

- Es para que vayan a juego – Sonrió traviesamente Aisha.

Mi apuesto acompañante, el Jefe en esta ocasión, me estaba esperando en la sala de estar de nuestra casa. De verdad se sorprendió cuando me vio bajar las escaleras, llevando un bello y largo vestido negro, ceñido a mi cintura y cadera, haciéndolas resaltar suavemente. Y no me resultaba incómodo tampoco el hecho de que además destacara mis pechos pequeños, con un verde suave, y una especie de mangas de tul casi transparentes.

- Prima, te ves hermosa - ¡Por fin recibí un cumplido de Eddie! ¡Qué felicidad! – A ver, si te preguntan qué vestido usas, ¿Responderás...?

- Un Azalea de la colección Vintage Noir.

- Muy bien, primita, ¿Y tú, galán? – preguntó coqueto a Killua. Este lo miró refunfuñando con sus brazos cruzados a la altura de su pecho.

- Un ALLUKA hecho a medida... - ¡Así que este es el famoso regalo que le hizo su hermana! Su traje es simplemente fenomenal: Pantalón y blazer a juego, negros, pero que a la luz se notaba un tenue diseño japonés, junto con una camisa carmesí y una corbata lisa y negra, ¡Incluso peinó su cabello! Llevó hacia atrás el lado izquierdo de su flequillo, haciendo que su ojo derecho quedara levemente cubierto por unos mechones de su cabello blanco e inmaculado.

¡Ni en el mejor juego de citas podría apreciar a este modelazo!

Yendo de camino al evento de Pariston, Killua me dio ciertos consejos sobre qué hacer, cómo actuar delante de la gente influyente que estaría allí, y, lo que consideró más importante, cómo quitarme de encima a los medios que cubrirían el cumpleaños "número desconocido del extravagante" como lo denominó sin pelos en la lengua. Casi no cruzamos más palabras, ya que me encontraba muy nerviosa con la situación, pero tras llegar al lugar y Killua bajarse primero para llevarme del brazo, él me susurró:


- Tranquila, yo estaré contigo y te protegeré.

¡Espero que la primera foto que aparezca en los cotilleos dominicales no salga yo totalmente ruborizada y mi Jefe riéndose de mi expresión!

Dentro, tal como dijo mi acompañante, estaba repleto de gente importante e influyente, no solo en la economía nacional sino que a nivel global. Vi príncipes de oriente, cónsules de todas partes del mundo, figuras del espectáculo, y a nada más ni nada menos que a Pariston junto a la supermodelo más cotizada de los últimos años.

Antes de que, eso sí, la asistente del magnate se percatara de que habíamos llegado, nos acorralaron hombres y mujeres de todas las gamas de negocios a conversar con mi Jefe, además de señalar lo guapo que se veía, ¡Y rayos, yo aún no se lo digo! Él educadamente les agradecía, y me presentaba como su mano derecha en la Productora, haciéndome partícipe de su tortura. Muy amable de su parte, ¿Eh?

Al rato Pariston nos llamó como un niño desde la mitad del salón victoriano elegantemente decorado, como si recién se hubiera percatado que estábamos allí (Y de hecho nosotros ya estábamos asaltando la barra de postres). Tuvimos que, disimuladamente dejar lo que estábamos comiendo en la mesa, y acercarnos lo más galantemente posible con todas las miradas fijadas en nosotros.

- ¡Pero qué alegría que hayas venido, Joven Killua! – Pariston destacaba con sus brillos característicos alrededor suyo y un abrigo de piel blanco, llevando debajo un inmaculado traje del mismo color. Su apariencia me hacía recordar a la imagen de un príncipe encantador y de hecho, al lado suyo la supermodelo pasaba como un adorno aceptable. – ¡Y también me alegro que la dulce mano derecha también esté acá! Por favor, querida.

Pariston me extendió una mano, para que aceptara dar un giro apoyada en él, y así consiguiera observar mi vestido en su totalidad. Lo hice y quedó maravillado.

- C'est merveilleux! – Exclamó lleno de vida el millonario. - ¿Un Azalea, verdad?

- Exactamente – sonreí con una reverencia, haciendo titilar mis aros.

- ¡Ohhhh! ¡Pero qué increíbles alhajas adornan tu cuerpo, querida mía!

- ¿Son unos Akelo? – Preguntó la supermodelo.

-Non, non, parecen más un Mary Lee Hu – Sospechó el millonario.

- A decir verdad, mis joyas son la creación de una amiga, Mel. – Quedaron maravillados con mi explicación sobre el significado de las piedras utilizadas en el pendiente y los aros, y del porqué de la elección.

- ¡Es maravilloso! – Sentenció Pariston extendiendo sus brazos, y todos los asistentes aplaudieron. - ¡Me encantaría adquirir una de estas bellezas para mi colección!

- De hecho, este es un presente de nuestra Productora para Usted, Señor Pariston – Le dije tímidamente, acercándole una pequeña bolsita de terciopelo, la que miró con verdadera sorpresa.

- ¿Un presente? – Rápidamente lo tomó de mis manos, olvidando todo protocolo para estas ocasiones. Y encontró unos gemelos sencillos, hechos de un ónix más negro que el ébano, pero sin embargo, brillaba como un lucero en el firmamento.

- Estos gemelos están hechos por Mel, en base de Ónix negro. Se dice que esta piedra protege de malas energías y purifica el espíritu.

- ¡Eso significa que necesitaría una armadura completa para purificar mi corazón! – Bromeó a viva voz el extravagante ser, sacando carcajadas del público. – Muchas gracias, querida. Ha pasado un tiempo desde que recibí un obsequio.

Y tomó mi mano para besarla.

- ¡Oh, Joven Killua! Has conseguido una trabajadora única entre todas. – Con mi mano aún apretada en la suya, Pariston me llevó hasta donde se encontraba el Jefe. Vaya, sin darme cuenta me había alejado varios metros de él. – Cuídala bien.

Su tono de voz cambió, como si estuviera insinuando una amenza, pero Killua lo observó, arqueando una ceja y sonriendo desafiante.

- ¿Hooo? ¿Piensas que no lo estoy haciendo en este momento? – Y Pariston me entregó literalmente a la merced de mi Jefe.

Luego de ese incómodo momento, el festejado invitó a todos a bailar, y una orquesta gigantesca apareció entonando un vals. Mi acompañante de cabello blanco, sin embargo me dijo que nos fuéramos en ese preciso instante, ya que dejaron de prestarnos atención. Y sin soltar mi mano, nos escabullimos y huimos.


Llegando a la casa, lo primero que hizo mi jefe fue quitarse la corbata y explotar.

- ¡AAAAAAAAAAAHHHHHH MALDITO BASTARDO, ME DESESPERA ESE CRETINO!

- Tranquilo, Jefe, de hecho se comportó bastante gentil...

- Me imagino que te diste cuenta que estuviste en las fauces de un lobo...

- De hecho sentí que estaba enfrentando al mismo diablo, querido. – dije con mis manos en mi espalda y balanceándome sobre mis pequeños tacones.

- Lo siento por sacarte así de tu primera fiesta. – Dijo un poco amargo, rascándose la nuca. – Ni siquiera alcanzaste a bailar un poco...

- ¡¿Eh?! – Me sorprendí por su comentario sin un toque de sarcasmo. – Tranquilo, ni siquiera sé bailar muy bien, y menos estando así de nerviosa.

Killua rió por eso. Al verlo más relajado, me entraron ganas de hacer algo, que en mis cabales jamás lo hubiera hecho, probablemente la sobredosis de azúcar me afectó: Me acerqué al equipo de música, y conectando mi teléfono puse una canción.

Sonaron los primeros acordes, y mi Jefe me miró extrañado.

-Como aún es temprano, y no sé si en este momento me encuentro con mi Jefe o mi roommate... - me acerqué dando pequeños saltitos y moviendo mi vestido con mis manos. – Quiero aprovechar esta genial canción para bailarla contigo.

Sugar Song to Bitter Step (UNISON SQUARE GARDEN)

Chou tenpenchii mitai na kyousou ni mo narete
konna nichijou o heiwa to mimachigau
ranburingu koosutaa
yusaburare nagara miushinaenai mono wa nan da?


- ¡Definitivamente esto es mejor que un vals! – Río el joven empresario albino, y tomando de mis manos, me siguió el juego.


Byoudousei genrishugi no gainen ni nomarete
kokoro made ga marude etosetora
daikirai daisuki chanto shaberanakya
ningyou to sashite kawaranai shi


Dimos unas cuantas vueltas, e intenté hacer lo mejor que pude por seguir un ritmo… ¡No soy para nada buena bailando! Pero creo que en este momento, eso no importa.


Aa, yoru ni machi o yuku hitodakari wa
ureshisou dattari sabishisou dattari
kontorasuto ga gosenfu o tobimawari
uta to rizumu ni naru


En cuanto empezó el coro de la canción, Killua tomó de mi cintura y me guio. Nunca imaginé que sabría qué hacer, ¡Diablos! ¡Se ganó mis respetos!

mamareedo ni shugaa songu
piinattsu ando bitaasuteppu
amakute nigakute me ga mawarisou desu
nannansei o mezashite paatii o tsuzukeyou
sekaijuu o odorokaseteshimau yoru ni Naru
I feel joujou rensa ni natte rifurekuto

Para el resto de la canción, bailamos por separado, solo haciendo lo que quisiéramos, ¡Era tema libre! Pero lo que cuenta es que fue muy divertido, y cuando bajaron las revoluciones, paramos y nos miramos. y de pronto subieron otra vez, y mi acompañante me tomó de la mano y aprovechando el ritmo, me dio muchas, muchas vueltas.

Someday kyoso ga iki o hisomete mo
Someday seiron ni imi ga nakunatte mo
Feeling song & step narashi tsudzukeru koto dake ga
Bokutachi o bokutachitara shimeru shomei ni naru, QED!

mamareedo ni shugaa songu
piinattsu ando bitaasuteppu
Ikite ku riyu o soko ni utsushidase
Hokuhokuto wa koho e sono kyori ga hokorashi
Sekaiju o, odoroka se tsudzukeyou.


Me pregunto qué significará que Killua haya aceptado hacer esto conmigo, ¿Querría olvidar el mal rato o tal vez solo lo hizo por mí?


mamareedo ni shugaa songu
piinattsu ando bitaasuteppu
amakute nigakute me ga mawarisou desu
nannansei o mezashite paatii o tsuzukeyou
sekaijuu o odorokasete shimau yoru ni Naru
I feel kyuujou rensa ni natte rifurekushon
Goes on ikkyou satte ichinan satte mata ikkyou



En el último pedazo del tema, seguimos juntos yendo y viniendo al compás de la música. ¿Killua sabe de esto por bailar con su hermanita? Ciertamente no me lo imagino haciéndolo de una forma tan íntima y divertida en un club nocturno. Ni siquiera me lo imagino bailando como la gente en discos o pistas.
Este baile, fue sinceramente la mejor experiencia de mi vida, aunque me haya ido a acostar con un sentimiento extraño en mi interior: ¿Qué significa lo que acabábamos de hacer? ¿Seremos algo más que jefe-empleada o roommates?





Comentarios

Entradas populares